martes, 8 de julio de 2014

Tonada para un palo de guanábana

Comuna Alí Primera II, La Pedrera, estado Táchira


Neirlay Andrade


No se sabe si primero es el gallo o el cielo aclarando; pero cuando la primera ubre henchida de leche se desinfla todavía el gallo está en un contrapunto con el cielo estrellado y solo unos pocos tienen ya un guayoyo en el estómago.
Todo ocurre en menos de diez minutos: unos becerros son liberados y corren hasta las ubres y del otro lado unas manos ágiles hacen el trabajo. Al final del ordeño, cuando el gallo ya ganó el combate contra las estrellas, se tienen los 180 litros de leche de la jornada.
La finca Jamaica -junto con la Vega del Navay- es uno de los puntos de producción de la comuna “Alí Primera II”, ubicada en La Pedrera, estado Táchira. Sus propietarios se han sumado a la construcción de un eje productivo en esta zona donde la montaña llega a su fin y comienza la tiranía del llano.

Ante un mínimo ruido de pasos, los cochinos se levantan al mismo son y permanecen inmóviles y silentes; alguna mosca los traiciona y mueven el rostro. Fin del sigilo y paulatinamente van apareciendo lentos movimientos hasta que se acostumbran a la visita. Llegan a la finca con un mes; a la vuelta de 30 días ya pesan 25 kilos; al cuarto mes están listos para el matadero 120 especímenes de aproximadamente 100 kilos.

Pero los esfuerzos de los comuneros de La Pedrera no están en tierra. Su fortaleza está bajo agua. El municipio Libertador, en el sur del estado Táchira es el segundo productor de cachamas del país. Una de las principales conquistas de la Comuna Alí Primera II fue la organización de los Consejos de Pescadores y Acuicultores (Conpas) para agrupar a 450 productores. Actualmente cuentan con 2 mil 700 lagunas que producen 5 mil 400 toneladas de cachamas cada siete meses.
Dispersos alegramos a nuestros enemigos

Más de 160 reuniones de los consejos comunales precedieron al registro de la comuna; hecho que ocurrió un 23 de febrero de 2013. Pedro Ortega, uno de los voceros, explica la razón por la que dejaron de estar dispersos: “los politiqueros nos tenían de mandaderos”.

Era el propio cantautor del pueblo, Alí Primera, quien advertía que si andamos solos alegramos precisamente a nuestro enemigo. Esta comunidad lo comprendió y se lanzó a la titánica tarea de unificar criterios para superar las formas de organización que ya le resultaban caducas y orientar su trabajo con miras a la construcción de un eje productivo que le permitiera a La Pedrera cobrar su verdadera dimensión estratégica en el desarrollo de la zona fronteriza del país.
Fue bajo un palo de guanábana -que ya se secó de tanto pensar- que se gestó la comuna “Alí Primera II”. Allí, a un lado de las troncales que conducen a los estados Barinas y Apure, un grupo de activistas a quienes en tono de burla les decían “los pastores” planificaron la construcción de esta experiencia de organización popular.

Pedro Ortega
El palo de guanábana también asistió a las jornadas de formación en las que los voceros se  documentaban sobre los instrumentos legales que les permitirían sortear las vicisitudes de enfrentar un estado burgués marcado por el burocratismo. Pedro Ortega con seguridad diferencia al Estado del Gobierno; el primero aclara está podrido; el segundo, aliado.
En el principio fue una vaquera

Además de la amable mata de guanábana, una vaquera abandonada sirvió de epicentro para la comuna “Alí primera II”. Hoy el lugar es sede de la escuela Eleazar López Contreras y 200 niños estudian allí.

La recuperación del espacio para convertirlo en centro de enseñanza no fue el debut como constructores de los comuneros. Ya en 2011 habían alzado 15 viviendas para las familias damnificadas de la crecida del río Navay, sucedida el año anterior. Luego vinieron 10 casas más y una sorpresa para la gerencia de los recursos: sobró dinerito para equipar la Casa Comunal. 
Ya van más de un centenar de casas construidas. Yudith Galavis vive en la número uno y sobre sus hombros pesa el honorable título de “formadora del Poder Popular”. Es una de las responsables de que la mata de guanábana se haya secado, pero mientras tanto otras cosas florecieron; por ejemplo, los patios productivos para el abastecimiento de las familias que hacen vida en “Renacer Bolivariano, nuevo espacio comunitario”.
Aguacates, naranjas, mangos, plátanos y yuca son algunas de las bondades que acompañan el plato de la comuna cuyo centro desde luego es una gran cachama gorda y dorada. No sólo se ha enriquecido el plato de los habitantes de la comuna; también las discusiones en las asambleas. Con orgullo Yudith Galavis habla sobre el quiebre de la representatividad y el compartir de saberes con otras comunas de otros estados.

La EPS: Hueso y alma del Poder Popular


Yudith Galavis
No bastó con organizarse, con lograr agremiar a los carniceros, con ejecutar la supervisión del mercadito popular; recorrer el país paraluchar contra la pesca de arrastre y el rescate de los ríos;  con el módulo de salud y el censo de los trabajadores de los consejos comunales para insertarlos en los proyectos locales; había que difundirlo todo, había que dar la batalla en todos los frentes y así es que también está la emisora comunitaria y el programa “Comuna en acción” los miércoles a las siete de la noche.
Actualmente remodelan la escuela General Cipriano Castro; a pesar de que el proyecto se lo entregaron a un privado, la comuna logró que 75% de los obreros de la obra provinieran de los comités de trabajadores de los consejos comunales.

Todas las victorias son significativas, pero aún hay una batalla grande que no se ha ganado: la constitución de Empresas de Propiedad Social (EPS) a las que unos califican de huesos y otros de alma del Poder Popular.
Sin duda que la sangre sí está ya rodando. La Comuna Alí Primera II tiene sus retos definidos y sus problemas perfectamente enumerados: si no logran el control de la cadena de comercialización completa seguirán siendo meros servidores de intereses privados que se lucran de la distribución de las cachamas que los comuneros producen. 

No hubo un acompañamiento efectivo al proceso de producción de esta comuna y el número de 4 mil 500 cachamas cada siete meses se vuelve un problema cuando elementos como el alimento para los peces está en manos del sector privado que decide el precio sobre un producto cuya materia prima fue otorgada por el Estado. El problema se agudiza con los Agropatrias desabastecidos y con burgueses disfrazados de campesinos, como denuncia Domingo Parilli.

Hace unos años, una empresa española debía construir 24 procesadoras de pescado en todo el país; se declaró en quiebra y se abandonó el proyecto. La comuna “Alí Primera II” logró que una de esas plantas fuera trasladada a suelo tachirense. Hoy están a la espera de que Insopesca transfiera a la comuna las hectáreas donde funcionará ésta y la procesadora de alimentos.

No los amilanan los “tiempos” de la institucionalidad; saben que su demanda es justa y sería un arma eficaz contra la guerra económica que enfrenta el pueblo venezolano. Además del fantasma del contrabando fronterizo también han combatido otros enemigos con más cuerpo como el paramilitarismo.
Han preparado sus milicias populares y amparados por la voz de Alí, saben que “se puede matar al hombre; mas no la forma en que se alegraba su alma cuando soñaba ser libre” o como dijo finalmente Jacobo Sánchez, bajo el palo seco de guanábana: “éramos soldados dormidos; despertamos. Quien caiga habrá otro al lado para seguir. Perderemos algunas batallas, pero esta guerra la ganamos: este país será libre”.



Fotos: Oscar Arria

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